Mostrando entradas con la etiqueta cuerpo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuerpo. Mostrar todas las entradas

16 oct 2012

Laberintos


                             "He olvidado los hombres que antes fui; sigo el odiado
                           camino de monótonas paredes que es mi destino" (JLB).

Caminar por un laberinto sabiendo que nunca nos enteraremos dónde está la salida.
Quizás caminar por un laberinto sabiendo que no tiene salida. 
O caminar por un laberinto que tiene tantas salidas que nos quedamos anulados ante las posibilidades.
O paralizarnos por imaginar que hay falsas salidas y que al cruzarlas creeremos que salimos del laberinto, pero sólo habremos entrado en uno nuevo.
Tal vez caminar y caminar sin darnos cuenta jamás que estamos en un laberinto. 
O comprender que en realidad no estamos en un laberinto, pero igual no poder salir del laberinto.
O entender que estamos en un laberinto y llegar al hartazgo, hasta empezar a romper paredes y encontrar que detrás hay más y más paredes.
Todas esas sensaciones son menos asfixiantes que estar en un laberinto y saber cuál es la única salida.

 

11 sept 2012

La escisión



Caminás por los grises pasillos sabiendo que llega el final. El destino te acorraló, te venció. No el destino que te espera en los próximos minutos. No, no ese destino. 

El desenlace que se avecina es simplemente una de las tantas variantes que pudieron haberte tocado, es el azar que te brinda este final que pudo haber sido otro y hubieras cumplido tu destino de todas maneras.

Esperaste la iluminación que muchos mencionan cuando llega el momento, cuando se acerca, cuando sabés que no hay futuro y no queda nada por perder. En otra situación hubieras dejado tu vida en el intento de revertir las cosas, pero ya no sos el que eras antes, la voluntad y el deseo se han ido de tu cuerpo. Por suerte se han ido.

¿Qué sentido tiene pensar en lo que pudo haber sido cuando ya no quedan alternativas? Pronto pasás a recordar algo. Te ves corriendo en ese campo verde de la infancia y luego en los veranos, cuando todo estaba por venir y el mundo era un lugar lleno de ilusiones.

Nadie puede decir terminantemente si la tragedia busca a uno o uno busca a la tragedia. Aunque me aventuro a decir que vos y yo sabemos que no querías terminar así, puede afirmarse que la tragedia te encontró, como dicen por ahí. Pero cuando se desvía el camino desde tan temprano y la desgracia se vuelve habitable, es complejo pensar en las alternativas.

Los pasos generan el eco más silencioso del que tengas memoria. Hay personas a tu alrededor que te acompañan, que te cuidan en estos breves momentos. Eso creés. Te vigilan. 

Por unas horas anoche pensaste si no era mejor esa salida que la vida que estabas llevando. Sin embargo, decidiste no desperdiciar más tus pensamientos. Te diste cuenta que tu yo ya no estaba en tu cuerpo, que te veías a vos mismo acorralado, encontrando explicaciones sin asumirlas. 

La negación es muy poderosa y casi que llegaste a juzgarte y declararte culpable e inocente al mismo tiempo. Decidiste escribir, tu yo que escribe esto siente lástima por vos. Nunca más vos, nunca más yo, nunca más esta división irónica y supuestamente ilógica, nunca más ese ser uno que no supimos aprovechar.