11 sept 2012

La escisión



Caminás por los grises pasillos sabiendo que llega el final. El destino te acorraló, te venció. No el destino que te espera en los próximos minutos. No, no ese destino. 

El desenlace que se avecina es simplemente una de las tantas variantes que pudieron haberte tocado, es el azar que te brinda este final que pudo haber sido otro y hubieras cumplido tu destino de todas maneras.

Esperaste la iluminación que muchos mencionan cuando llega el momento, cuando se acerca, cuando sabés que no hay futuro y no queda nada por perder. En otra situación hubieras dejado tu vida en el intento de revertir las cosas, pero ya no sos el que eras antes, la voluntad y el deseo se han ido de tu cuerpo. Por suerte se han ido.

¿Qué sentido tiene pensar en lo que pudo haber sido cuando ya no quedan alternativas? Pronto pasás a recordar algo. Te ves corriendo en ese campo verde de la infancia y luego en los veranos, cuando todo estaba por venir y el mundo era un lugar lleno de ilusiones.

Nadie puede decir terminantemente si la tragedia busca a uno o uno busca a la tragedia. Aunque me aventuro a decir que vos y yo sabemos que no querías terminar así, puede afirmarse que la tragedia te encontró, como dicen por ahí. Pero cuando se desvía el camino desde tan temprano y la desgracia se vuelve habitable, es complejo pensar en las alternativas.

Los pasos generan el eco más silencioso del que tengas memoria. Hay personas a tu alrededor que te acompañan, que te cuidan en estos breves momentos. Eso creés. Te vigilan. 

Por unas horas anoche pensaste si no era mejor esa salida que la vida que estabas llevando. Sin embargo, decidiste no desperdiciar más tus pensamientos. Te diste cuenta que tu yo ya no estaba en tu cuerpo, que te veías a vos mismo acorralado, encontrando explicaciones sin asumirlas. 

La negación es muy poderosa y casi que llegaste a juzgarte y declararte culpable e inocente al mismo tiempo. Decidiste escribir, tu yo que escribe esto siente lástima por vos. Nunca más vos, nunca más yo, nunca más esta división irónica y supuestamente ilógica, nunca más ese ser uno que no supimos aprovechar.

3 comentarios:

  1. Quiero felicitar a mi compañero Arielsun por este nivel de literatura, parabens

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  2. Me emociona, me llega, me gusta! Es poéticamente bello. Es sencillo, sin adornos y justamente eso, creo que hace que llegue para quedarse. De los ojos a la cabeza y al corazón en un cohete de letras que calan hondo.

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